Dejando los pañales: comprendiendo esta etapa

Tu bebé te va a necesitar mucho cuando vaya aprendiendo a ir al baño. Una gran dosis de cariño y entusiasmo será la mezcla perfecta…

Amor, comprensión y paciencia son los condimentos que más tienes que poner en juego cuando tu bebé da las primeras señales de que no quiere más pañales. El aprender a ir al baño es un proceso en el que los papás deben acompañar a sus hijos, tal como lo hicieron cuando comenzaron a caminar y a comer.

Acuérdate de que ésta es una de las primeras manifestaciones de su autonomía, es muy importante hablar con tu niño o tu niña en todo momento y siempre respetarlo. Pediatras y psicólogos dicen que no hay que presionarlos para orinar o defecar porque ellos darán señales en la medida en que vayan conociendo su cuerpo y puedan manejarlo, ya que deberán desarrollar la capacidad de controlar los músculos de la vejiga y del intestino.

La edad de los pañales

Según la Academia Americana de Pediatría, los bebés con menos de 12 meses no tienen ningún control sobre sus movimientos y poco control aún seis meses después. No hay edad fija para empezar a sacar los pañales, pero es difícil que un niño menor de 18 meses pueda lograrlo. Así, el tiempo promedio para que vayan solitos al baño es de 27 meses. Sin embargo, hay nenes que siguen haciéndose en el pañal hasta después de los tres años. Si es el caso de tu bebé, no lo presiones porque cuando se sienta seguro te pedirá que le saques el pañal.

En esta etapa tan significativa también surgen problemas habituales como la resistencia a sacarse el pañal, los periodos temporarios en los que vuelve a hacerse encima, el estreñimiento, la enuresis (emisión involuntaria de orina) y otros retos que se presentan. Por eso te recomendamos amor, paciencia, premios y aliento, como las mejores herramientas para que tú y tu bebé logren el desafío.

Juegos al aire libre

Niños activos en el juego

Tanto las experiencias de juego en interiores como al aire libre son importantes para el desarrollo de los niños. Algunas investigaciones recientes han demostrado una disminución en el número de niños que participan en el juego al aire libre aun cuando éste es crítico para el correcto desarrollo de los niños. Los espacios al aire libre son lugares ideales para que los niños participen en un juego desenfrenado con arena, agua, pintura y otras actividades artísticas y manuales. El patio exterior ofrece una variedad mucho más amplia de materiales naturales para estimular los sentidos. Los niños pequeños disfrutarán jugando con la suciedad, las hojas, los ladrillos, las rocas, la corteza, el agua, las plantas y las flores.

Las piscinas inflables son ideales para jugar en el agua y tu niño disfrutará salpicar y patalear, incluye tazas y recipientes de diversas formas y tamaños para apilar, escurrir y verter. Las máquinas de burbujas también son ideales para desarrollar la conciencia espacial cuando tu hijo intenta con entusiasmo capturar burbujas que flotan por el aire.

A medida que los niños pasan a ser preescolares (2-5 años), se involucran en un juego más activo, están aprendiendo a usar juguetes de ruedas y disfrutan de escalar grandes estructuras en los parques. Tu hijo también disfrutará jugando con pelotas, juegos de bolos, cuerdas para saltar y juegos de raqueta. El aire libre ofrece más oportunidades para que los niños participen en el juego activo, importante para el desarrollo de habilidades motoras como correr, equilibrarse, perseguirse, lanzar y atrapar. El juego activo al aire libre tiene muchos beneficios para la salud ya que mejora la condición física de tu hijo, reduce las posibilidades de obesidad y promueve el bienestar general.

El juego al aire libre también ofrece a los niños oportunidades para explorar su entorno en relación con ellos mismos, crean sus propios lugares para jugar y participan en experiencias de juego imaginativas tanto con apoyos realistas (por ejemplo, cubículos, tiendas de campaña, líneas de ropa, camiones) como simbólicos (por ejemplo, cartones, troncos, rocas). Los espacios de juego al aire libre son excelentes para aquellos momentos en que los niños quieren jugar juegos que implican mucho ruido o riesgo de la caída. Utiliza estas oportunidades para hablar con tu hijo acerca de qué significa estar dentro y fuera de la casa y de los diferentes volúmenes que van con estos.

El juego activo al aire libre puede ser estimulante y crea oportunidades para que los niños aprendan y desarrollen el autocontrol. Algunas investigaciones han demostrado que los niños populares son más afines a participar de juegos físicos con sus compañeros. Los niños impopulares, por otra parte, parecen experimentar dificultades con la intensidad del juego físico y a menudo, se vuelven exagerados y "pierden de control". Al jugar activamente con tu hijo, no sólo estás promoviendo la buena salud y el desarrollo físico, sino que estás proporcionándoles la oportunidad de desarrollar habilidades esenciales que les ayudarán en sus interacciones sociales con sus compañeros.

Escrito por la Dra. Cathrine Neilsen-Hewett y proporcionado a nosotros por KiDS Central y el Centro de Aprendizaje Temprano.