Problemas de salud de los niños – ¿Cuánta leche debe consumir mi hijo?

¿Qué cantidad de leche deben consumir los bebés y niños pequeños?

¿Estás confundida acerca de dejar de amamantar tu pequeño? No te preocupes: ¡no eres la única! Con frecuencia, las madres me piden consejos sobre qué darle de comer a su bebé cuando dejan de amamantar. "Mi hija no bebe leche de vaca, ¿cómo hago para dejar de amamantar?" "¿Cuánta leche de vaca debe beber mi hijo por día?" "¿Qué alimentos puedo darle a mi hijo ya que no bebe leche de vaca? Me preocupa que no esté recibiendo suficiente calcio" ¿Te suena familiar?

Si has leído sobre este tema, es probable que hayas quedado bastante desconcertada ya que hay consejos contradictorios. Este artículo adopta un enfoque equilibrado, no es favorable a la leche ni anti-leche; Simplemente proporciona las opciones, dejando la decisión a los padres y cuidadores. En general, mi consejo es hacer lo que creas mejor para ti y tu familia.

¿Cuándo dejar de amamantar?

La Organización Mundial de la Salud afirma que "... los bebés deben recibir alimentos complementarios nutricionalmente adecuados y seguros mientras la lactancia continúa hasta los dos años de edad o más". Muchas madres optan por dejar de amamantar a su pequeño de 12 meses y pasan a una dieta saludable y variada, aunque otras continúan amamantando por mucho más de 12 meses. Dejar de amamantar a esta edad es también común para los bebés que toman leche de fórmula.

El momento adecuado para dejar de amamantar es una decisión muy personal y debe ocurrir cuando la madre y el bebé estén listos para hacerlo. Una vez que decidas que es el momento hay muchos consejos para facilitarte el proceso. Trata de hablar con un pediatra para obtener información y orientación.

¿Qué le doy a mi bebé cuando dejo de amamantarlo?

Aquí es donde comienza la verdadera confusión. Tu bebé es ahora un niño (más de 12 meses) y tú has introducido cuidadosamente alimentos sólidos durante los últimos seis meses o algo por el estilo, permitiendo que hayas llegado hasta esta etapa. Tu pequeño está disfrutando de una dieta sana y variada, similar al resto de la familia. Idealmente, tu niño también estará acostumbrado a un vaso y bebe agua feliz, incluso si es sólo en pequeñas cantidades. Si todavía no has alcanzado la etapa de consumo de agua, persiste, pronto sucederá.

Como padres, nos preocupa que una vez que se deje de amamantar, nuestro bebé deje de recibir todos los nutrientes que necesita y tendemos a olvidar que los sólidos se introducen porque la nutrición líquida por sí sola no puede satisfacer los requerimientos del bebé. Según esto, has pasado los últimos seis meses, o más, preparándote para este día. Has dejado de amamantarlo gradualmente, pasando de una dieta exclusivamente dependiente de la leche materna a una dieta dependiente de alimentos sólidos. Entonces, ¡felicidades, ya lo has hecho!

En la mayoría de los casos, para cuando el niño tiene 12 meses, una amplia variedad de alimentos se ha convertido en la fuente más importante de nutrientes de tu hijo. El secreto de una buena dieta es comer distintos alimentos saludables, ya que ningún alimento individual puede satisfacer todas las necesidades nutricionales. En raros casos, algunos niños pueden requerir nutrición adicional, pero en general, podrán dejar por completo la leche materna para pasar a una dieta enteramente de sólidos (incluidos los líquidos). No necesitas dejar de amamantar para darle leche de formula o leche de vaca. De forma equivocada pensamos que la fórmula cubre todas las bases, pero lo mejor es incluirla en la dieta sólo si el pediatra lo recomienda.

¿Dónde encaja la leche?

Leche en la infancia

Hay preocupaciones sobre el uso de leche de vaca en la infancia y posiblemente también en los primeros años. De hecho, muchos hospitales pediátricos y de medicina general recomiendan no dar leche de vaca a niños menores de 12 meses.

La leche no sólo es muy baja en hierro, sino que también puede conducir a una reacción en el canal intestinal que causa pérdida de sangre en bebés. A diferencia de la leche materna y la de fórmula, la leche de vaca no tiene la proteína adecuada o la mezcla de grasas que los bebés necesitan para crecer saludablemente y también es alta en sodio. Sin embargo, no te preocupes si pones un poco de leche como ingrediente en la preparación de las comidas después de los ocho o nueve meses, generalmente no hay ningún problema.

Sin embargo, es importante tener en cuenta que algunos bebés no pueden tolerar la leche de vaca e incluso una pequeña cantidad puede causar alguna reacción. Otros niños evitan la leche por razones culturales o simplemente por cuestiones de sabor. La leche de vaca no es para todos.

La vida sin leche de vaca no es necesariamente un problema, como lo atestiguan muchas culturas. Por ejemplo, en Asia han introducido otros alimentos en su dieta haciendo que ésta sea alta en calcio.

Los niños pequeños y la leche

La leche es una fuente maravillosa de calcio y muchos otros nutrientes por lo que puede ser un componente muy beneficioso de la dieta de un niño. Sin embargo, como con la mayoría de las cosas en la vida, la moderación es la clave. Tomar demasiada leche puede causar un desequilibrio de dos formas: es alta en energía (calorías) y contiene una gran cantidad de calcio.

• Pequeñas cantidades de leche pueden llenar rápidamente el estómago de un niño. Al sentirse saciado, tu pequeño podría alejarse de otros alimentos y comidas, causando alguna deficiencia en otros nutrientes. Los niños pequeños y los infantes requieren entre 1200 y 1500 calorías al día así que, si una niña de dos años bebe 300 ml de leche, significa que ha consumido el 20% de las calorías para ese día de una sola fuente de alimento.

• Demasiado calcio puede interferir con la absorción de hierro, que a su vez se ha relacionado con el volverse quisquilloso con la comida.

Por cierto, las explicaciones anteriores podrían arrojar una nueva luz sobre por qué tu bebé es quisquilloso con la comida.  Tal vez tu hijo ha sido alimentado con demasiada leche de vaca y / o tiene deficiencia de hierro por exceso de calcio.

Una cosa más: no olvides que demasiada leche, que contiene azúcares lácteos, puede aumentar el riesgo de caries.

Si optas por dar leche a tu hijo, asegúrate de ofrecerla en un vaso y sólo después de las comidas y meriendas ya que debe formar parte de una dieta variada y ser una de varias fuentes, para satisfacer el requerimiento de calcio de tu hijo. Los alimentos que nos provee la naturaleza proporcionan muchos beneficios y al comer una amplia gama de alimentos, propagamos diferentes nutrientes y compuestos saludables asegurando una dieta balanceada.

"Me han dicho que mi hijo debe beber 600ml de leche al día ¿esto es cierto? ". Mi respuesta es esta: si tu pequeño tiene una dieta sana y equilibrada, compuesta por distintos alimentos, es común que logren satisfacer fácilmente sus necesidades nutricionales diarias. ¿Aún tienes dudas? Bueno, echemos un vistazo más de cerca a los hechos y cifras.

¿Cuánta leche necesitan?

Mientras que las pautas sugieren 600ml de leche por día para los niños entre 4 y 8 años de edad (menos si son más jóvenes), es importante darse cuenta de que esto no se refiere a la cantidad de calcio que un niño necesita para alcanzar la dosis diaria recomendada. Este es un mensaje bastante engañoso así que es fácil que la gente pueda confundirse. ¡Levanta la mano si eres de las que creía que esta era la cantidad de leche que los niños necesitaban para mantenerse saludables!

Vamos a ver esto más de cerca…

• La ingesta mínima de calcio para niños entre 1-3 años es de 500mg diariamente

• Una taza (250mg) de leche entera tiene 295mg de calcio.

• Por lo tanto, dos tazas de leche aportan 590 mg de calcio, excediendo ligeramente el límite recomendado para niños entre 1 y 3 años de edad.

• 600ml de leche proporcionan 708mg de calcio, superando ampliamente el requisito para este grupo de edad.

• Los niños de 4 a 8 años necesitan 700 mg de calcio por día; Por lo tanto, 600 ml de leche de vaca cumplirán completamente las necesidades de calcio para esta de edad.

• Si un niño bebe esta cantidad de leche y todavía tiene espacio para otros alimentos ricos en calcio, como el queso o el yogur, pueden comenzar a sobrepasar la necesidad de calcio.

Así que un poco de leche (o bebidas enriquecidas con calcio) junto con otros alimentos ricos en calcio hacen que la dieta sea mucho más equilibrada.

Quiero saber acerca de la leche baja en grasa y sin grasa, ¿son buenas para mi hijo?

Las leches con poca grasa o bajas en grasa (que contienen sólo 1% de grasa) no deben administrarse a niños menores de 2 años; La leche sin grasa y la leche descremada (que tienen 0,1% de grasa) no son adecuadas para niños menores de 5 años. Estos tipos de leches, que primero se producían para que los adultos mantuvieran baja su ingesta de grasa, no contienen la cantidad correcta de proteínas o grasas saludables que los niños necesitan para crecer a un buen ritmo. Las grasas saludables son esenciales para el desarrollo del cerebro y de los ojos, para la fabricación de sustancias importantes en el cuerpo y para la absorción y el uso de vitaminas liposolubles.

La leche no es la única fuente de calcio *

El calcio se encuentra en una amplia gama de alimentos. Si bien es cierto que algunos alimentos como los lácteos proporcionan calcio en una forma fácilmente absorbible, hay una gran variedad de alimentos que también pueden satisfacer las necesidades y preferencias.

Los siguientes son ejemplos de otros alimentos ricos en calcio que los niños pueden consumir diariamente:

• media taza de frijoles horneados tiene 40mg de calcio.

• 50g de salmón enlatado (en agua, escurrido y con huesos triturados) tienen 155mg.

• 30g de queso cheddar dan 255mg.

• 200g de yogur natural tienen 342mg.

• 100 ml de una bebida de soja enriquecida con calcio puede tener hasta 300 mg de calcio.

Por lo tanto, si tu niño come algunos de estos alimentos durante el día con los cereales, la merienda, el almuerzo, la cenas y el postre, verás que es muy fácil llegar a 500 mg o incluso 700 mg de calcio sin beber leche de vaca.

Otros alimentos ricos en calcio incluyen: semillas de amapola (muy rico: 10 g contiene casi 150 mg de calcio), algas, harina de algarrobo, sardinas, almendras, carne de cangrejo, entre otros y no olvides el queso cheddar, casi cualquier cosa con queso por encima es una excelente opción. La lista de comidas con queso es interminable: nachos, pizza (sanas), quiches, pastas, crepes, pasteles de queso, huevos revueltos, papa al horno con queso, etc.

Si tienes alguna preocupación, consulta a una enfermeras o médico de la primera infancia. En cuanto a mí: me quedo con la recomendación de la "variedad" para estar seguro de que mis hijos estén recibiendo todas las cosas buenas.

Esta información ha sido proporcionada por Leanne Cooper de Sneakys baby and child nutrition. Leanne es nutricionista calificada y madre de dos hijos muy activos.

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Dejando el chupo

Unas fotos recientes de Suri Cruise de cinco años de edad chupando su chupo ha causado diferentes noticias alrededor del mundo. Si bien muchas personas se oponen al uso de ellos, no se puede negar que es una bendición para muchos padres. Aparte de ser fáciles de reemplazar si se pierden o se dañan, son una excelente forma para ayudar a que el bebé se tranquilice.

Pero, ¿cuándo debes abandonar el chupo? Y lo más importante, ¿cómo puedes hacerlo de una manera que minimice el estrés para ti y tu pequeño?

¿Cuándo debería quitarle el chupo?

Cuando tu bebé es pequeño, sólo debería usar el chupo para calmarse, pero cuando tiene alrededor de cuatro o cinco meses esto suele cambiar por lo que expertos en el sueño sugieren que es un buen momento para abandonarlo.

Sin embargo, si lo dejas seguir usándolo, la sugerencia es que debe ser eliminado en torno a los dos años de edad. Para Natalie, madre de James (dos años de edad), esto se convirtió en una necesidad. James se despertaba varias veces por la noche y se angustiaba cuando no podía encontrar su chupo. Como resultado Natalie interrumpía su sueño regularmente ya que tenía que entrar y encontrar su chupo con el fin de que se volviera a dormir.

Además, un estudio de la Universidad de Washington indicó que el uso del chupo durante demasiado tiempo puede aumentar las posibilidades de que los niños desarrollen trastornos del habla. Un hallazgo clave fue que los niños que usaban chupo o se chupaban los dedos después de los tres años eran tres veces más propensos a tener un trastorno del habla. Así que, si tu bebé usa chupo, es muy importante limitar su uso y nunca usarlo como un medio para mantener al bebé callado.

El uso a largo plazo también puede afectar los músculos de la boca, haciendo que la lengua se mueva hacia delante contra los dientes y afecte su posición y generando problemas potenciales en el habla de tu hijo.

Consejos para abandonar el chupo

Cuando tomas la decisión de deshacerte del chupo, necesitas establecer algunas pautas para hacerlo.

En primer lugar, es útil limitar dónde y cuándo tu hijo puede usar el chupo. Idealmente, sólo debe ser a la hora de acostarse.

Es más fácil separarlos del chupo cuando son capaces de comunicarse verbalmente contigo. De esa manera puedes explicarle por qué ya no lo necesitan. Dile qué ya es un niño o niña grande y que no necesita usarlo. Una sugerencia popular, es hacer que sea menos atractivo para ellos haciendo un agujero en la parte superior del mismo, esto reduce su capacidad para chupar y lo vuelve menos agradable para ellos. Para muchos niños una vez que el chupo está "roto" perderán su interés en él.

Si es posible, establece una fecha junto con tu hijo para dejarlo y elijan un beneficiario adecuado que puede ser el hada de los dientes, Santa o el conejito de Pascua. A veces incluso tu dentista puede tener un lugar para dar de baja los chupos. Pídele a tu hijo que te lo ayude a envolver para poderlo regalar, esto les ayudará a entender mejor lo que está sucediendo.

Es importante permanecer firme una vez que haya dejado el chupo. Las tácticas de distracción son las mejores en momentos como éste y es posible que necesites encontrar un edredón, una manta suave o un juguete para darle a cambio del chupo.

Debes prepararte para ser muy paciente y apoyar a tu hijo durante la transición, pero debes dejar claro que el chupo ya no estará disponible. El chupo es una fuente de comodidad para un niño pequeño, así que trata de no quitárselo en un momento en el que estén sucediendo otros eventos importantes como un cambio de casa o la llegada de un nuevo bebé.

La vida después del chupo

Natalie sufrió tres noches con un niño muy gruñón hasta que James aceptó que su chupo no iba a volver. Ella se aseguró de entrar cada noche y tranquilizarlo dándole palmaditas suaves y hablando en voz baja con el fin de hacerle saber que no estaba solo y ayudarle a reducir sus niveles de ansiedad. Desde entonces ha dormido toda la noche.

Aunque deshacerse del chupo requiere una atención cuidadosa es importante no devolverse en el proceso una vez que hayas decidido hacerlo.

Sin embargo, lo más importante es hacerlo en un momento que sea bueno para ti y tu bebé, eso hará que la transición sea mucho menos estresante para todos los involucrados.

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