Viajar con niños y estar tranquilos en el avión

A veces empacar las maletas y abordar un avión con un bebé o un niño pequeño puede representar la combinación perfecta de los problemas. Sin embargo, si sigues estos diez consejos, podrás mantener la cordura de los niños durante el vuelo de las vacaciones.

Consejo 1: La preparación es la clave

¿Tiquetes? Listos. Maletas, listas. Bebés y niños en buen estado de salud y preparados para viajar, listo.

Suena como si ya estuvieras lista para ir al aeropuerto, ¿cierto? Si tienes dudas acerca de cualquiera de los detalles de tu vuelo como el equipaje de mano o los líquidos permitidos a bordo de vuelos internacionales (cómo los biberones llenos de leche materna o de fórmula), llama a la aerolínea antes de tu vuelo. Es mejor resolver cualquier inquietud antes y no tener que discutir con el personal de la aerolínea por cosas como si tu hijo es menor de dos años (recuerda llevar su certificado de nacimiento) o descubrir que su cochecito necesita ser envuelto para ir como equipaje facturado.

Además, recuerda reservar cunas de vuelo al viajar internacionalmente. De lo contrario, no hay garantía de que habrá una disponible cuando hagas el check-in y la idea de tener un bebé de un año de edad en tus brazos durante un largo vuelo es suficiente para hacer que la mayoría de los padres suden frío. Además, si el presupuesto lo permite, vale la pena reservar un asiento para tu niño cuando los vuelos sean demasiado largos ya que la mayoría de las aerolíneas no permiten que un niño de más de 18 meses utilice una cuna de vuelo.

Consejo 2: Sé la primera en llegar

Tomate un buen tiempo para aparcar, hacer el check-in y pasar el punto de control. No hay nada que te pueda estresar más que la idea de poder perder el vuelo.  Como regla general, piensa en el tiempo que usarías para ir al aeropuerto si viajaras sola y luego súmale una hora de más. Recuerda, sólo se necesita un pañal apestoso para trastocar tu agenda.

Si estás viajando con un bebé en tus brazos, asegúrate de hacer el check-in con suficiente antelación para que puedan asignarte un asiento al lado de uno que esté vacío si es posible. No importa lo corto que sea tu viaje te alegrará tener un espacio extra para poner a tu bebé, darte un descanso o simplemente para poner la pañalera.

Consejo 3: Las ruedas te facilitarán el viaje

En el aeropuerto, trata de mantener tus brazos libres tanto como sea posible para ordenar los boletos y pases de abordar o simplemente para buscar el juguete favorito de tu bebé. Un cochecito se puede utilizar hasta antes de abordar el avión y no se considera como equipaje de mano. Algunas aerolíneas también tienen disponibles cochecitos de cortesía por si prefieres almacenar el tuyo en la bodega del avión. Vale la pena llamar con antelación y comprobar si está disponible. A muchos padres les gusta usar un canguro para bebés cuando sus hijos son muy pequeños, pero sólo ten presente quitártelo cuando pases por el escáner de seguridad.

Consejo 4: Evita la fila

En la puerta de embarque, los padres viajando con bebés y niños pequeños generalmente son invitados a abordar primero así que prepárate para tomar esta oportunidad e instalarte con tus maletas, sin la preocupación de estar reteniendo a los pasajeros en el pasillo. Coloca toallitas, juguetes, bocadillos y cualquier otra cosa que necesites tener a la mano en una maleta y ubícala debajo del asiento de adelante.

Como otra opción, los padres con niños pequeños pueden querer minimizar el tiempo que pasan a bordo por lo que prefieren abordar de últimos e irse en la parte posterior del avión.

Consejo 5: Destapa sus oídos

La mayoría de los padres han escuchado el consejo de alimentar a sus pequeños al despegar y al aterrizar para evitar dolores de oído. Sin embargo, a veces puede que el bebé haya terminado de comer en el momento en que el avión finalmente vaya a despegar después de 20 minutos de espera en la pista. Para evitar esto, espera hasta que el avión haya despegado o el capitán haya anunciado el comienzo del descenso del avión para aterrizar, para sacar la comida o darle pecho o el biberón. Esto se debe hacer ya que durante el ascenso y el descenso los oídos se pueden ver afectados por la presión de la cabina que se ajusta con la altitud del avión. Si tu bebé o niño parece estar muy angustiado el acetaminofén puede ayudar a aliviar el dolor.

Consejo 6: Tener las manos ocupadas hace que el vuelo sea mejor

Como ya lo debes saber, en la mayoría de los momentos de estrés, la distracción puede ser la mejor manera de evitar una crisis de tu bebé y por supuesto, también una de los padres. Empaca algunos bocadillos sin azúcar para ofrecerle durante todo el vuelo, al igual que algunos de sus juguetes favoritos. Idealmente deberías llevar un par de juguetes viejos junto con algunos nuevos que estén aún envueltos para maximizar el tiempo que pueda permanecer ocupado y elije juguetes silenciosos y que se muevan muy poco. Para los niños pequeños, un tablero para dibujar y borrar, con la pluma adjunta, es ideal.

Consejo 7: Sonríe

Mientras que muchas mamás y papás no son los mejores viajeros, es imperativo ser valiente frente al bebé en todo momento. La turbulencia puede ser aterradora tanto para los adultos como para los niños así que cuando suceda, anima a los niños a mirarla de una manera divertida. Pretende que es una de esas atracciones infantiles que hay en los centros comerciales y di cosas como: “¡Wow, un bache!". Recuerda, los adultos son un indicador emocional para los niños, y así como los pasajeros miran a la auxiliar de vuelo para tranquilizarse en estos momentos, los niños pequeños buscan a sus padres.

Consejo 8: Cuida de ti misma

Los padres a menudo están tan preocupados por mantener el control de sus bebés que a menudo se olvidan de sus propias necesidades durante el vuelo. Cuando el carro de la comida venga por lo general tendrás que alimentar a tus niños primero, así que asegúrate de pedir a la auxiliar de vuelo que mantenga tu comida caliente para poderla comer más tarde o si tienes un bebé de brazos, puedes solicitar alternativas de comida que estén frías como sándwiches y así evitar cualquier accidente.

Toma los audífonos que te ofrecen para tu niño y rompe las reglas relacionadas al tiempo para ver televisión durante el vuelo. Muchas aerolíneas ofrecen canales para niños, proporcionando una excelente actividad y dando a las mamás y a los papás algo de descanso de ser los que proporcionan el entretenimiento durante el vuelo.

Consejo 9: Haz amigos en vuelo

Volar con un bebé o un niño pequeño no es momento para ser tímido, especialmente cuando se trata de obtener ayuda. Toma los ofrecimientos de los demás de la mejor forma y pide ayuda cuando la necesites. La mayoría de los pasajeros son felices de poder ayudar, pero a veces, simplemente no se les ocurre ofrecerla, sobre todo si no han volado con niños.

Del mismo modo, asegúrate de avisarle a la tripulación de cabina sobre tu hijo desde el principio. En algunos casos, una auxiliar de vuelo puede atender a tu bebé para que deje de llorar.

Consejo 10: ¿Cuando todo falla?

Si el bebé tiene un ataque de llanto o algún pasajero no está muy a gusto con que haya niños a su al rededor, puedes ir junto con tu pequeño a la parte posterior del avión, lejos de las hordas de espectadores para eliminar algo de estrés. Esto también te dará la oportunidad de estirar las piernas mientras que arrullas a tu bebé y será una excelente oportunidad de mostrarle al niño muchos botones y símbolos interesantes dentro del interior del avión.

SI después de todo, las cosas no van muy bien, saca tu sentido del humor y recuerda que el vuelo no durará por siempre.

Promueve hábitos alimenticios saludables en los niños

Hábitos alimenticios y salud

Un niño entre 1 y 5 años consumirá generalmente tres comidas principales y dos meriendas al día, aunque algunos niños pueden comer comidas más pequeñas y más frecuentes y también es normal. Es importante recordar que todos somos diferentes y si tu hijo no come con la misma regularidad que tú, no hay ningún problema. La mayoría de los niños requieren comida cada tres o cuatro horas de acuerdo a su rutina diaria. Retrasar una comida o una merienda sólo 10 minutos puede causar irritación inducida por el hambre, resultando en malas decisiones sobre los alimentos solo para calmarlo.

No te sorprendas si alrededor de los 12 meses tu hijo, que suele comer muy bien, se ralentiza en su tasa de crecimiento y comienza a mostrar signos de indiferencia a ciertos alimentos o incluso a volverse quisquilloso.

La mayoría de los niños sanos no se morirán de hambre así que recuerda, el crecimiento y desarrollo de tu hijo son los indicadores claves de cómo se encuentra y no la cantidad de comida que ingieren en cada comida. Lo importante es lo que le ofrezcas al niño para comer, después de todo ellos se comerán lo que les ofrezcas.

Consejos para una alimentación saludable de bebés y niños pequeños

Estas son algunas sugerencias generales que pueden ayudarte a establecer una dieta equilibrada, saludable y nutritiva y, además, desarrollar hábitos saludables con las comidas:

• Hacer la transición de los alimentos blandos a los bocados alrededor de los 9 meses y fomentar la auto-alimentación cuando el bebé sea capaz. Esto ayudará con los malestares de la aparición de los dientes y evitará que se vuelva quisquilloso con las comidas.

• Haz que los hábitos alimenticios sean tres comidas y dos meriendas al día cuando tenga entre 9 y 12 meses.

• Ofrécele pequeñas cantidades de comida de forma frecuente.

• Dale bocadillos saludables.

• Establece rutina predecible alrededor de la comida, como sentarse a la mesa juntos y hablar durante la cena.

• Crea una variedad de comidas y alimentos, no renuncies a los alimentos que a tu hijo no le gustan; En su lugar, sigue ofreciéndoselo en pequeñas cantidades. Podrías sorprenderte

• Proporciona alimentos que le gusten a tu hijo e introduce otros nuevos.

• Ofrece comidas sencillas y saludables, que ofrezcan oportunidades para que tu hijo se familiarice y se sienta cómodo con los alimentos.

• Crear una relación con los alimentos es mucho más que solo comer.  Haz que sea divertido, agradable y elógialo.

• Trata de ser creativo con la forma en que pones la comida en el plato. Las caras felices hechas con puré de papa y un par de guisantes pueden ser divertidas.

• Se un buen modelo a seguir. En los primeros años, tu hijo aprenderá a repetir los comportamientos de las personas más cercanas.

• Evita darle a tu hijo comida chatarra tanto como sea posible. Harás su vida mucho más fácil y tu niño será más sano.

• Obtén el apoyo de los más cercanos a tu pequeño, abuelos, tías, tíos, etc. para incentivar los hábitos alimenticios que deseas.

¿Por qué mi niño no come sus comidas?

Los niños pequeños rechazan los alimentos por diversas razones: desinterés, preferencia por la autoalimentación, aparición de los dientes, enfermedad y a veces por hábitos alimenticios. Los bebés alimentados con alimentos blandos durante demasiado tiempo pueden volverse muy exigentes. Por tanto, los bebés pueden querer alimentarse predominantemente con alimentos dulces tales como fruta y no con alimentos tales como los vegetales.

Los niños tienen estómagos pequeños así que pueden llenarse fácilmente con la merienda, la leche u otras bebidas. Evita alimentar a tu pequeño demasiado cerca de una comida principal, evita la comida chatarra y ofrécele cosas como la leche después de una comida.

Algunos niños no se adhieren a nuestras opiniones sobre los hábitos alimenticios, prefiriendo suplir sus necesidades nutricionales en sólo un par de comidas al día. Algunos incluso tienen una comida principal en el almuerzo y apenas tocan su cena. Todo esto es muy normal y un buen consejo es nunca obligar a un niño a comer ya que puedes inducir una asociación negativa y duradera respecto a ésta. No obstante, sigue ofreciendo alimentos saludables en las horas habituales y permítele elegir. Sé paciente, persistente y consistente.

¿Qué puedo hacer para fomentar una alimentación saludable?

Una de las herramientas realmente valiosas que tienes como padre es el control sobre el medio ambiente: qué ocurre en el hogar, cómo ocurre, su regularidad, dónde ocurre y quién está involucrado. Como dice el Dr. Phill: esta es " la moneda" que puedes usar para mantener las cosas en buen camino.

Tú diriges la cocina, así que úsala. Haz que los niños participen en la preparación y cocción de los alimentos. Enlista a tus pequeños ayudantes para que pelen, corten (con ayuda), viertan, revuelvan, laven, pongan la mesa, etc. y siempre supervisa y asegura que el ambiente sea seguro. Enseña a tu pequeño sobre la limpieza. Mi hijo se molesta al ver una verdura, pero me ayuda a rallar el calabacín que ponemos en un pastel, lo mezclamos, lo cocinamos en el horno y se lo come una vez está preparado.

Cultivar tus propias verduras es otra manera fantástica de hacer la comida divertida, además puede ser muy estimulante para los niños. Incluso si no tienes jardín, hay un montón de cosas que puedes hacer. La mayoría de los niños se sorprenderán de ver crecer una zanahoria o una papa o ver como se abren los brotes de frijoles. Sé creativo e involucra objetos cotidianos como un carro de juguete viejo, una matera rota o una vasija pintada a mano para sembrar tus alimentos.

Otras cosas a tener en cuenta: sé coherente, evita las distracciones (como la televisión y juguetes), sé persistente y trata de estar relajada durante esta fase. Puede que también tengas que ser astuta para obtener "cosas buenas". Importante: nunca te rindas y siempre ofrece alimentos saludables. Una vez que comienzas con la comida chatarra no hay vuelta atrás.

Líquidos

Alrededor de los 6 meses de edad, es mejor utilizar vasos para bebés o vaso con tapa para líquidos que no sean leche materna o de fórmula. Permitir que tu hijo beba líquidos distintos al agua de un biberón puede aumentar el riesgo de caries por causa de los azúcares. No permitas que tu bebé pase mucho tiempo chupando del biberón y lava continuamente sus dientes, el azúcar en los dientes de leche no es ideal.

Siempre ofrécele a tu hijo bebidas durante todo el día. Su sensación de sed aún se está desarrollando, por lo que pueden no saber que tiene sed y conducir al estreñimiento.

Además, mientras que la leche es importante por el calcio y las proteínas, una ingesta excesiva de leche (o jugo) puede desplazar los alimentos y por lo tanto reducir los nutrientes que tu hijo está recibiendo a lo largo del día. Puede ser esta la razón por la que tu hijo apenas parece comer alimentos sólidos, pero sí se toma toda la leche del biberón.

Jugos de fruta

Muchos de nosotros creemos que si damos a nuestros hijos un poco de jugo de fruta, aseguraremos que reciban nutrientes vitales como la vitamina C, no obstante las bebidas a base de frutas e incluso alternativas de leche como la soya, la avena y el arroz pueden ocasionar dificultades. Uno de los grandes problemas es que los jugos (e incluso, en cierto grado, demasiada leche) desplazan la comida, lo que puede llevar a desequilibrios nutricionales. La promoción de hábitos saludables como animar a tus hijos a beber agua o cantidades de leche apropiadas para la edad, es mucho mejor.

Los niños entre las edades de 1-6 años no deben beber más de 150 ml de agua al día (aproximadamente media taza) en dos sesiones.

Lee las etiquetas de los alimentos para verificar el contenido de azúcar

El azúcar común, también llamado sacarosa, puede generar caries dental y contribuir a otras enfermedades como la diabetes y la obesidad. La supervisión de la ingesta de azúcar de tu hijo es un buen hábito para empezar.

El azúcar es un ingrediente "oculto" en muchos alimentos y puede aparecer en comidas que no esperas como en los aderezos para ensaladas, en las galletas saladas, en la salsa de tomate, en los frijoles, en las sopas enlatadas, en las verduras enlatadas, en los cereales del desayuno, en el yogur y en los jugos de frutas.

Una encuesta reciente hecha con más de 2000 marcas de cereal encontró que:

• Todos los cereales infantiles excepto uno tienen demasiado azúcar y/o muy poca fibra.

• 10 de los 20 cereales para niños tienen un 40% de azúcar

• Sólo se recomiendan tres de los 10 principales fabricantes de cereales: Vita Brits, Weet-Bix y Sultana Bran.

Fuente: Mayo 2003 Choice Magazine, Australia

Otros alimentos perjudiciales incluyen refrescos, mermeladas, helados y pasteles. En particular, los refrescos deben evitarse ya que tienen un promedio de aproximadamente 8-9 cucharaditas de azúcar por lata.

Maneras simples de reducir el consumo de azúcar refinada:

• Busca dentro de los ingredientes, otros nombres para el azúcar tales como: sacarosa, glucosa, lactosa, fructosa, sorbitol, manitol, jarabe de maíz, miel, malta, extracto de malta, maltosa, extracto de arroz, melaza, jarabe dorado y azúcar invertido.

• Comprueba la posición del azúcar en la lista de ingredientes. Elije alimentos que no contengan azúcar añadido o aquellos en los que el azúcar no figure en los tres ingredientes principales.

• Evita adicionar azúcar a los alimentos como los cereales. En su lugar, cubre con yogur o fruta para obtener proteínas, fibra y nutrientes adicionales.

• Reduce la cantidad de azúcar utilizada en la cocción y horneado. Te sorprenderá lo poco que se necesita en la cocción, por ejemplo, el pastel de banana casi no necesita

• Sustituye las galletas y dulces con frutas frescas o secas.

• Agua potable o jugo de fruta en lugar de refrescos. Una lata de refresco contiene alrededor de nueve cucharaditas de azúcar.

• Selecciona los zumos de frutas que no contienen azúcar añadido.

Algunos datos rápidos

¿Sabías que los productos lácteos pueden proteger contra las bacterias orales que causan la caries dental?

Por supuesto, la higiene dental es una de las mejores cosas que puedes hacer para evitar las caries, pero ¿sabías que los lácteos pueden proteger contra la caries dental? Parece que algunos de los componentes de la leche pueden prevenir la formación de placa durante el proceso de descomposición, así como la prevención de la pérdida de minerales de los dientes. De hecho, la Asociación Dental Australiana recomienda que ingieras una pequeña cantidad de queso después comer de alimentos y bebidas azucaradas ya que esto ayudará a neutralizar el ácido producido por las bacterias orales.

¡No todos los yogures son iguales!

Muchos tipos de yogures son simplemente leche espesa con azúcar añadida y fruta. El yogur verdadero se hace de la leche fermentada con un cultivo de bacterias como las acidophilus. Debido a que está fermentado, las bacterias pueden digerir parcialmente el azúcar de la leche (lactosa) haciendo que muchos intolerantes a la lactosa puedan tomar esta saludable bebida. Lactobacillus ha demostrado reducir las infecciones respiratorias en los bebés al tiempo que mejorar la consistencia de sus heces. Los probióticos también ayudan al sistema inmunológico dándole al intestino una nueva línea de defensa. Esto también puede ayudar a los que sufren de alergias y aquellos con síndrome del intestino irritable.

Esta información ha sido proporcionada por Leanne Cooper de Sneakys baby and child nutrition. Leanne es nutricionista calificada y madre de dos niños muy activos.

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